domingo, 9 de julio de 2017


“Bienvenidas las sorpresas porque 
las promesas se las lleva el viento”

Todo tiene una razón de ser, tanto el emisor como el receptor buscan beneficios tangibles o intangibles el que promete  busca algo para sí, aunque pareciera que la promesa es para dar.   Y la otra parte que es quien recibe  la promesa, y cree  en la persona que promete, también espera lo acordado.

Partiendo del punto de vista anterior nos damos cuenta que allí solo existe la palabra y la práctica de los valores que hacen creer como un hecho la promesa, pues la verdad,  responsabilidad, y honestidad, están en juego como carta de presentación para cualquier persona que les es fácil ofrecer o prometer lo que quizás está muy lejos de poder cumplir.

Las personas honestas tienden a ir mas allá de las promesas y se dedican a observar, analizar para sorprender, y dejar un precedente marcado de su personalidad,  ganando  credibilidad y respeto que no amerita referencia de nadie,  más que la propia.


El resultado de la “Bienvenida a las sorpresas porque las promesas se las lleva el viento” es un corazón alegre de ser sorprendido en positivo y un corazón triste, desconfiado, desilusionado y quizás hasta enojado cuando han prometido algo que no le cumplieron.  Por ende se debe pensar antes de prometer y analizar para sorprender, pues esto conlleva a  hacer seres felices.

Lcda. Leonor Duarte