“Bienvenidas las sorpresas porque
las promesas se las lleva el viento”
Todo tiene una
razón de ser, tanto el emisor como el receptor buscan beneficios tangibles o
intangibles el que promete busca algo
para sí, aunque pareciera que la promesa es para dar. Y la otra parte que es quien recibe la promesa, y cree en la persona que promete, también espera lo
acordado.
Partiendo del
punto de vista anterior nos damos cuenta que allí solo existe la palabra y la
práctica de los valores que hacen creer como un hecho la promesa, pues la
verdad, responsabilidad, y honestidad,
están en juego como carta de presentación para cualquier persona que les es
fácil ofrecer o prometer lo que quizás está muy lejos de poder cumplir.
Las personas
honestas tienden a ir mas allá de las promesas y se dedican a observar, analizar
para sorprender, y dejar un precedente marcado de su personalidad, ganando
credibilidad y respeto que no amerita referencia de nadie, más que la propia.
El resultado
de la “Bienvenida a las sorpresas porque las promesas se las lleva el viento”
es un corazón alegre de ser sorprendido en positivo y un corazón triste,
desconfiado, desilusionado y quizás hasta enojado cuando han prometido algo que
no le cumplieron. Por ende se debe
pensar antes de prometer y analizar para sorprender, pues esto conlleva a hacer seres felices.
Lcda. Leonor Duarte

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